Los 10 bulos lingüísticos más extendidos

-Las mayúsculas van sin acentuar

Las letras mayúsculas se acentúan de acuerdo a las mismas reglas ortográficas que cumplen las minúsculas. De hecho, la Academia nunca estableció una normativa paralela para este tipo de letra; lo que sucedía era que, en las antiguas imprentas y en las primeras máquinas de escribir, resultaba técnicamente más complicado, y a veces directamente imposible, tildarlas. Pero hoy en día, con los medios de composición actuales, no hay excusa para no hacerlo.

-Las palabras que no están en el Diccionario no existen o no pueden emplearse

Una de las preguntas más frecuentes a las que tiene que hacer frente la Fundéu, es a la duda de si «pueden utilizarse las palabras que no figuran en el Diccionario». La respuesta es que sí que se puede, ya que el hecho de que una palabra no venga recogida en el Diccionario no significa que sea necesariamente incorrecta. Por ejemplo, la palabra ‘desafortunadamente’ no aparece y no por ello resulta incorrecta. Ningún Diccionario está formado por todas las palabras que existen en una lengua: en estas obras no están todos los derivados que es posible crear a partir de una voz, no recogen jerga especializada ni léxico dialectal, etc.

-El empleo de redundancias es siempre incorrecto

Las redundancias son repeticiones de la información de un mensaje, por lo tanto, dicha afirmación no puede sostenerse. En la comunicación cotidiana hay muchas situaciones en las que estas repeticiones no solo no son incorrectas, sino que son necesarias: para emplear la ironía, enfatizar las cosas, cuando queremos exagerar algo, etc.

-El sufijo -nte no tiene femenino

Esta aseveración ha corrido como la pólvora, sobre todo en internet y normalmente vinculada al femenino presidenta, que muchos juzgan incorrecto. La Gramática recoge femeninos formados sobre este prefijo desde hace siglos: presidenta, regenta o sirvienta figuraban ya en el Diccionario de 1803, infanta está registrado desde 1604, etc. En rigor, el único cambio que han sufrido algunas de estas voces es que han pasado de significar ‘mujer del presidente/regente’, etc. a designar también ‘a la mujer que preside’, ‘que regenta un establecimiento’, etc.

-Algunas acepciones como ‘almóndiga’ están permitidas por la RAE

Del mismo modo que una palabra no esté en el Diccionario no implica que sea necesariamente incorrecta, que figure en él tampoco la hace ni válida ni adecuada para cualquier momento o situación. Es ciero que la palabra ‘almóndiga’ viene recogida en el Diccionario, pero al leerlo puede observarse que va acompañada por la nota u. c. vulg. que significa ‘utilizada como vulgar’. Lo que viene a significar que conviene evitar esta palabra en una expresión formal.

-La expresión ‘un vaso de agua’ es incorrecta

Muchos piensan que decir ‘vaso de agua/sidra/leche’ es incorrecto porque creen estar afirmando que el vaso está hecho de dichos fluidos. Aunque la preposición ‘de’ sirva para indicar la materia de la que está hecho algo: plato de porcelana, vestido de seda, etc., tiene muchas más acepciones: posesión (la casa de mis padres), origen (vengo de casa), asunto o materia (libro de matemáticas), causa (murió de hambre) y entre todos estos significados también se encuentra el de indicar el contenido de algo, que es la acepción que se aplica en secuencias como plato de sopa o vaso de agua.

-La expresión ‘manda huevos’ es incorrecta

Muchos hablantes creen que la forma ‘manda huevos’ es incorrecta y que lo adecuado es ‘manda uebos’, forma que deriva del latín opus y que significa ‘por necesidad’, pero esta voz es un arcaísmo que apenas se usa en la actualidad. Algunas obras, como el Diccionario del español actual, de Seco, Andrés y Ramos, ya recogen la expresión manda huevos, con el sentido con el que suele emplearse y, por tanto, aunque malsonante, no puede considerarse incorrecta. La homofonía con la antigua forma latina es mera coincidencia.

-Dos preposiciones no pueden ir seguidas

Al ver dos preposiciones escritas seguidamente, muchos piensan que la frase está escrita de manera incorrecta. Sin embargo, secuencias como ‘ir a por agua’, ‘el aforo es de entre’… o ‘los deberes del hombre para con’…, en las que a y por, de y entre y para y con quedan juntas, no tienen nada de incorrecto.

-La hache es una letra muda

Si bien esta afirmación es correcta, debería añadirse un pequeño matiz. En muchas de las voces que empleamos frecuentemente en nuestra lengua, la hache no es muda: conservamos la aspiración de la hache como rasgo dialectal en grandes zonas de España y de América, y en algunos extranjerismos que empleamos regularmente y que proceden del alemán, del inglés o del árabe (hámster, hachís, Hawai, Hegel, etc.).

-El gerundio es peligroso

En muchos manuales de redacción se pueden leer recomendaciones tales como que el gerundio es un tiempo complicado de utilizar y que, para evitar confusiones, lo mejor es prescindir de él. Lo que pasa no es que el gerundio sea algo difícil o incorrecto de emplear, sino que hay que andar con cuidado cuando se emplean los llamados gerundios de posterioridad: «Estudió en Madrid, yendo después a Buenos Aires», en esta frase la acción que expresa el gerundio es posterior a la que expresa el verbo principal y sin conexión directa, por lo tanto es incorrecta. Sin embargo, «la lanzó contra la pared, haciéndola añicos», es más apropiada ya que el carácter de las acciones que aparecen en la oración son más simultáneas.